Declaraciones Institucionales
Los/las presidentes/as de las Asambleas Regionales con poder legislativo en la Unión Europea (CALRE):
Consiglio della Provincia autonoma di Trento (Italia)
Asamblea de Extremadura (España)
Asamblea Regional de Murcia (España)
Assembleia Legislativa da Região Autónoma dos Açores (Portugal)
Assemblea regionale siciliana(Italia)
Brandenburg (Deutschland)
Burgenländischer Landtag (Österreich)
Consiglio della Provincia autonoma di Bolzano (Italia)
Consiglio regionale del Veneto (Italia)
Consiglio regionale dell'Abruzzo (Italia)
Consiglio regionale dell'Emilia Romagna (Italia) Consiglio regionale dell'Umbria (Italia)
Consiglio regionale della Campania (Italia)
Consiglio regionale della Liguria (Italia)
Consiglio regionale della Lombardia (Italia)
Consiglio regionale della Sardegna (Italia)
Consiglio regionale della Toscana (Italia)
Cortes de Aragón (España)
Corts Valencianes (España)
Landtag von Baden-Württemberg (Deutschland)
Mecklenburg-Vorpommern (Deutschland)
National Assembly for Wales (United Kingdom) Niederösterreichischen Landtag (Österreich)
Parlament de Catalunya (España)
Parlament der Deutschprachigen Gemeinschaft Belgiens (Belgie/Belgique)
Parlamento de Andalucía (España)
Parlamento de Canarias (España)
Parlamento de Cantabria (España)
Parlamento de Galicia (España)
Parlamento de Navarra (España)
Parlement Wallon (Belgie/Belgique)
Rheinland-Pfalz (Deutschland)
Sachsen (Deutschland)
Vorarlberg (Österreich)
que han tomado parte en la XIV Conferencia de la CALRE del 3 al 5 de octubre de 2010 en Trento, Italia, han adoptado de mutuo acuerdo (con la única abstención de la Asamblea de Madrid, España) lo siguiente:
DECLARACIÓN DE TRENTO
Cómo convertirse en agentes subsidiarios
1. Premisas
Los/las presidentes/as, representando aquí a sus Asambleas Legislativas Regionales Europeas, actuando en el mejor interés de las mismas, se congratulan por la promulgación del tratado de Lisboa para el fortalecimiento de la Unión Europea y la institucionalización de la gobernanza multinivel.
La entrada en vigor del Tratado de Lisboa representa una evidencia factual de la fuerza de voluntad de la Unión Europea en la construcción de un futuro mejor para la población europea, y supone un objetivo muy esperado para la CALRE. La Declaración de Innsbruck de 2009 se refirió explícitamente a la necesidad de su aplicación.
La CALRE acoge con especial agrado que el protocolo sobre subsidiariedad del Tratado de Lisboa- por primera vez en un tratado europeo- mencione a las Asambleas Regionales con poder legislativo. En este contexto, los/las presidentes/as esperan que los parlamentos nacionales, como se estipula en el artículo 6 del protocolo sobre subsidiariedad, compartan su participación en el sistema de alerta temprana conjuntamente con las Asambleas Regionales con poder legislativo.
2. La CALRE y su papel en la Europa anterior a Lisboa
El movimiento regionalista en Europa se remonta a finales de los 80. Desde 1986 el modelo de asambleas legislativas regionales ha crecido de manera significativa en Europa, debido a su eficiencia y a la transparencia que puede ofrecer. La CALRE reúne a asambleas legislativas tan arraigadas como los Landtags de Austria y Alemania con realidades más jóvenes, como las Comunidades Belgas que han percibido cómo un modelo institucional descentralizado puede tener un efecto positivo en al gobierno de un territorio.
En 1998, en la Declaración de Salzburgo, la CALRE afirmaba: “Las regiones tendrán derecho a defender directamente sus poderes legislativos dentro del principio de Subsidiariedad”.
La actitud mostrada era perfectamente coherente con la llamada “movilización subnacional” teorizada por Liesbet Hooghe y más tarde ampliamente aplicada debido a la estructura y organización de la UE. De alguna manera, las Regiones decidieron cooperar para involucrarse de manera activa en las políticas europeas, intentando convertirse en agentes influyentes. La movilización ha tenido lugar a través de canales más o menos amplios pero siempre ha tenido como objetivo reforzar la relación con la Comisión.
Posiblemente, desde 1998, las cosas no se han desarrollado tan rápidamente como podían haberlo hecho: el Comité de Regiones no ha alcanzado todavía un papel vinculante y muchas asociaciones regionales han visto su poder debilitado debido a que se ha producido una sobrecarga en la ruta, que debe ser corregida. No obstante, la CALRE sigue apoyando el trabajo del Comité de Regiones, que representa un importante papel en el desarrollo de una toma de conciencia política sobre la necesidad de una gobernanza local dentro del marco de la UE.
Las razones para una sobrecarga en la ruta pueden encontrarse tanto en el enfoque excesivamente individualista adoptado por algunas regiones, como en la coincidencia en las actividades de muchas asociaciones regionales: es de esperar que el aumento de mensajes sin coordinación esté debilitando la capacidad de ejercer presión. El “enfoque individual” puede ser efectivo para intereses muy específicos, pero es más débil que el enfoque coordinado en temas más amplios, tanto más si se tiene en cuenta el funcionamiento de los Órganos Consultivos de la Unión Europea. El comité de regiones comenzó a corregir este fenómeno a través de la institución de la reunión de Asociaciones, que supone para los delegados regionales un momento muy importante de comparación y enriquecimiento mutuo con el objetivo de reducir la fragmentación de los mensajes.
Las regiones con poderes legislativos han demostrado su capacidad de reaccionar y adaptarse a las necesidades de un marco institucional en evolución como es la Unión Europea, y han probado sobradamente su eficacia en lo que respecta al proceso normativo a través de la aplicación directa de más del 70 por ciento de las directivas europeas1. Y, aunque no puede probarse estadísticamente la relación directa entre la presión ejercida y su influencia, el impacto ha sido más que suficiente para persuadir a las Regiones de la necesidad de una activación europea común.
Tras la promulgación del Tratado de Lisboa, argumentamos que las Regiones con poderes legislativos no solo defenderán sus competencias sino que serán consideradas como un modelo institucional para toda Europa, debido a su adaptabilidad a las necesidades locales y a su fuerte conexión con la historia europea.
3. Cuál es el papel para la CALRE en el marco en constante evolución de la UE La CALRE ha sido una parte interesada en el proceso ascendente europeo, expresando el interés general de la Regiones con poderes legislativos en Bruselas durante la última década. La CALRE es consciente del papel de sus miembros en la aplicación de la legislación europea y promoverá cualquier iniciativa para desarrollar en mayor medida la eficiencia en la transposición. Durante esta década muchas otras asociaciones regionales han comenzado o continuado sus actividades en Bruselas, y, con frecuencia, representan el mismo interés generalista de la CALRE.
Por tanto, la CALRE reducirá su foco de atención al marco institucional y legislativo: la mejora de nuestra eficiencia es la mejor credencial para ser un punto de referencia en el proceso ascendente europeo, y para seguir reforzando el papel de las Asambleas Legislativas Regionales en la Unión Europea. Y precisamente la existencia de Asambleas Legislativas Regionales hace flaquear una de las críticas más enérgicas que todavía se hace ala UE: el déficit democrático.
La CALRE coordinará su recogida de información para corregir las posibles ineficiencias de los diferentes entornos de trabajo de las asambleas legislativas y para promover el modelo de asamblea legislativa regional como el verdadero referente de la Unión Europea para la promulgación de sus políticas. Un referente que tendrá como objetivo la construcción de un sistema coherente de gobernanza multinivel en la que el nivel territorial tenga legitimidad democrática y funcionamiento parlamentario.
La CALRE reforzará también la promoción de programas transfronterizos y transnacionales, que, con frecuencia, han contribuido a superar las inercias institucionales y han movilizado recursos económicos por medio de la estimulación de intercambios económicos, sociales y culturales. Puesto que, aunque la intensidad y efectividad de las cooperación territorial varía en gran medida y alcanza su mayor impacto en regiones en las que la integración y la cooperación están ya bien desarrolladas (por ej. Mar Báltico, zona del Benelux) dentro de un marco político o estratégico preexistente, la cooperación transfronteriza sigue siendo un gran instrumento para promover y establecer nuevas relaciones entre las poblaciones y territorios europeos.
4. La CALRE en la Europa de 2020
La CALRE desea agradecer al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso por la respuesta dada a nuestras preocupaciones sobre los documentos acerca de la Estrategia 2020 puestos a disposición de la asociación.
La política de cohesión tiene un papel que representar en el logro de los objetivos de Europa 2020, especialmente en la definición de cuál es la mejor manera de conseguir un equilibrio entre las dimensiones económica, social y medioambiental. Existe un apoyo generalizado a la continuación de una política de cohesión para toda la UE como la de los programas regionales.
La CALRE cree que un enfoque integrado y territorial basado en la gobernanza multinivel es la única solución efectiva parra obtener un verdadero éxito político. Se respaldará el informe Barca, que sugiere intervenciones específicas en el programa con el fin de hacerlo más eficiente y además la CALRE considerará la necesidad de estimular proyectos innovadores y en ocasiones arriesgados, ofreciendo los conocimientos específicos de las regiones.
El hecho de que el actual diseño de la estrategia Europa 2020 siga un enfoque temático y sectorial no puede considerarse satisfactorio puesto que impide que las autoridades locales y regionales participen tanto en la preparación y aplicación de los programas de reforma nacional como en las iniciativas emblemáticas. La CALRE apoya firmemente algunos principios fundamentales de las políticas de cohesión como la programación a largo plazo, la adicionalidad y los principios de evaluación. Esto quiere decir que la política de cohesión debe beneficiar a todas las regiones, también en el futuro, incluyendo a aquellas regiones que ya realizan una importante contribución a la innovación y a la productividad. Esto mejorará la competitividad de Europa en su conjunto.
La CALRE apoya firmemente las macrorregiones como entornos geográficos más amplios, que se convierten en espacios funcionales que no reconocen fronteras administrativas y que se agrupan para resolver problemas comunes de manera conjunta.
La CALRE considera que la falta del suficiente reconocimiento del papel clave de los agentes locales y regionales a la hora de presentar y comunicar la Estrategia de Lisboa sobre el terreno es algo que debe corregirse. Los parlamentos regionales y las asambleas legislativas de toda Europa participan activamente en la promulgación de las estrategias de la UE, especialmente mediante su supervisión y aplicación al nivel de Estado submiembro. No sólo debe reconocerse nuestro papel, sino que merece una implicación mayor en el proceso ascendente.
La CALRE está dispuesta a controlar todo esfuerzo en favor de la regionalización en los estados miembros de la Unión Europea en Europa central y del este, y cuando proceda, invitar a las regiones a desarrollar competencias legislativas para tomar parte activa en la CALRE.
5. La CALRE en la aplicación de la cohesión territorial como un (nuevo) objetivo
La cohesión territorial tiene que ver con la mayor parte de las políticas de la UE. Por ello, la CALRE considera que su aplicación debería movilizar herramientas legislativas (evaluación del impacto territorial de reformas sectoriales importantes) así como presupuestarias (principio de solidaridad combinado con la lógica de la eficiencia).
La cohesión territorial requiere una mejor coordinación de las políticas de la UE, y el apoyo de estrategias integradas a una escala pertinente, siguiendo lo que el relator Fabrizio Barca ha escrito en sus conclusiones.
En la mejora de dichas políticas, la Comisión ha otorgado gran libertad a los Estados, para aprobar la aplicación de legislación de su competencia y, por tanto, el sistema se ha convertido en una jungla burocrática para los órganos locales de gobierno.
Una legislación hiper compleja y abrumadora trae consigo un factor de inhibición en su uso: por ejemplo, en herramientas como la AECT (Agrupación europea de cooperación territorial, que no están funcionando adecuadamente por ese motivo. La CALRE rechaza el supuesto de la Comisión de que se trata de una consecuencia inevitable de la falta de competencias de la UE en algunas materias. La CALRE hace hincapié en que el sentido más amplio de la subsidiariedad, que se establece claramente en el Art. 3b, párrafo 32 debe convertirse en la norma.
Esto evitaría que los estados miembros multiplicaran las cargas para la cooperación regional, nacional y transfronteriza. Y puede hacerse ya que es necesario para la correcta aplicación de un objetivo de la UE. Deben eliminarse todas aquellas cargas que todavía impiden el correcto funcionamiento de la cooperación territorial; también las cargas impuestas por la región, ya que como sugiere Barca “… la política de cohesión, por definición, debería estar dirigida a lugares3 específicos y poblaciones específicas que representan sólo un subconjunto de las “regiones” y de las poblaciones…”
La CALRE cree también que debería establecerse un sistema de incentivos para la cooperación transfronteriza de las regiones, en categorías de PIB clasificadas de diferente manera. Este sistema debería tener en cuenta factores tales como el envejecimiento de la población, el declive demográfico o la dispersión de los asentamientos de población.
6. La CALRE en el futuro presupuesto de la UE
La CALRE reconoce que en el contexto de crisis económica, los recursos económicos locales y regionales podrían verse sometidos a mayores restricciones, y considera que la Comisión debería evaluar detenidamente la situación económica general al realizar sus propuestas para el futuro presupuesto de la UE y para nuevos recursos.
A este fin, debe mencionarse en el próximo presupuesto de la Comunidad la ayuda transicional para aquellas regiones que por primera vez dejan de ser “regiones convergencia” para convertirse en “regiones competitividad”. La CALRE ha hecho hincapié en que el presupuesto de la UE no debería reducirse sino que debería comenzar a utilizar todos los recursos existentes de manera más efectiva, dentro de un marco legislativo coherente.
La CALRE está de acuerdo con la opinión del Comité de Regiones de que el enfoque integrado y territorial ha demostrado su efectividad, y de que la estructura del presupuesto debería reflejar dichos enfoques, siempre que sea posible. Por tanto, la CALRE aspira a un programa presupuestario que proporcione una fuerte coordinación entre fondos incluso cuando haya distintos programas en juego. Con el fin de aumentar su eficiencia, el próximo presupuesto debería ser sometido a una revisión exhaustiva en lo que respecta a las provisiones para su cumplimiento, ya que si los fondos están diseñados de manera que se dificulta su utilización, no se alcanzarán adecuadamente los objetivos globales.
La CALRE considera que el resultado de dicha revisión de la planificación del presupuesto sería crucial para un óptimo desarrollo de los llamados “nuevos campos”: cambio climático, eficiencia energética y sociedad del conocimiento que muchas regiones intentan explorar. No obstante cualquier compromiso de la UE debe considerarse con vistas a lograr un valor europeo añadido.
7. CONCLUSIÓN
La CALRE insiste en que las regiones con poderes legislativos tienen legitimidad para participar activamente en el proceso de toma de decisiones en Europa. Los parlamentos nacionales deben por tanto incluir de manera efectiva a los parlamentos regionales con poderes legislativos en el mecanismo de alerta temprana sobre la subsidiariedad del Tratado de Lisboa.
Se apela a la Comisión Europea a examinar en detalle las declaraciones publicadas dentro del sistema de alerta temprana y a intensificar el diálogo con parlamentos nacionales y regionales.
La CALRE es consciente de que queda un largo camino para desarrollar el mejor marco de gobernanza para la Unión Europea y de que el papel de efectividad de las asambleas legislativas regionales puede mejorarse. La CALRE continuará su labor de análisis de las mejores prácticas para la transposición de la legislación de la UE, de manera coherente con la asignación de competencias otorgada a sus miembros por su legislación nacional, especialmente a través de análisis de valoración de impacto.
La CALRE está dispuesta a colaborar en la promoción del modelo institucional de asambleas legislativas incluso en proyectos de desarrollo institucional, y se siente orgullosa del acuerdo alcanzado con el Consejo de Europa en esta materia.
La CALRE se compromete a continuar su labor en la promoción y mejora del papel del gobierno regional, especialmente mediante la promoción, protección y desarrollo del modelo institucional de Asambleas que es su piedra angular.
Mezzocorona, Trento, 5 de octubre de 2010